Prepararse para la universidad es uno de los momentos más exigentes en la vida de un estudiante. El papel de los padres no es resolver los ejercicios, sino crear las condiciones para que el hijo pueda estudiar con constancia y sin sobrecarga emocional.
Qué sí pueden hacer los padres
Garantizar un espacio de estudio adecuado. Un lugar tranquilo, con luz suficiente y sin distracciones constantes mejora la calidad del tiempo de estudio.
Respetar el horario de estudio. Si el estudiante tiene bloques definidos de preparación, los padres pueden evitar interrupciones, visitas o actividades que compitan con esas horas.
Mostrar interés sin presionar. Preguntar cómo va la preparación es positivo. Preguntar todos los días “¿cuánto sacaste?” sin contexto genera ansiedad, no motivación.
Asegurar descanso y alimentación. El rendimiento cognitivo depende del sueño y la alimentación. Un estudiante agotado no retiene ni procesa bien.
Qué evitar
- Comparar con otros estudiantes o hermanos.
- Establecer metas de puntaje sin tener información real del proceso.
- Quitarle la responsabilidad al estudiante haciéndolo todo por él.
- Ignorar señales de estrés o agotamiento sostenido.
Cómo GESCO apoya a las familias
En GESCO trabajamos con los estudiantes, pero también comunicamos avances a los padres para que puedan acompañar el proceso con información concreta. Eso reduce la incertidumbre y evita malentendidos entre padres e hijos durante la preparación.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas horas debe estudiar un preuniversitario al día?
Entre 2 y 4 horas diarias con descansos es un rango sostenible. Más horas sin descanso bajan la calidad del aprendizaje.
¿Qué hago si mi hijo no quiere estudiar?
Antes de imponer, busca la causa. Puede ser estrés, miedo a fallar, falta de claridad sobre qué carrera quiere o simplemente mal manejo del tiempo. Un asesor o tutor puede ayudar a identificarlo.
¿Debo revisar sus tareas y ejercicios?
No es necesario. Lo importante es que el estudiante tenga seguimiento con su docente o tutor. El rol del padre no es ser profesor, sino apoyo emocional y logístico.
¿A qué edad conviene empezar la preparación?
Lo ideal es iniciar en el último año de bachillerato, con al menos 3 a 6 meses de anticipación al proceso de admisión.
¿Quieres una ruta de preparación?
Un asesor de GESCO puede ayudarte a elegir el programa adecuado según tu universidad, ciudad y fecha de admisión.